A mí me ayudó leer, escribir y acompañar a otros en mi misma situación. Trata de encontrar algo que ayude. No digo que “solucione” sino que sirva de puente para reconectarte nuevamente con la vida. Aunque digas que ya nada importa, seguramente haya algo que te dé un poco de satisfacción.
Tal vez sea salir a correr, hacer manualidades, hacer un curso, aprender a coser. No sé. Lo que sea que te motive. Que te inspire a levantarte. A comprar tela. O una zapatillas nuevas. Arreglarte y a ver que podés. Aunque sea por un ratito. Que puedas despejarte. Desconcentrarte del dolor aunque siga ahí. No sientas culpa por empezar a disfrutar.
Disfrutar no significa olvidar, dejar de amar o de sentir que el ser querido sigue faltando. Si te hace sentir mejor, cualquier tarea que emprendas, empezala en honor a esa persona que tanto
extrañás. Pero empezá a moverte. A proyectar. A crear, aun desde el dolor.
La vida puede ser muy dura, pero intentá volver a encontrar, aunque más no sea, pequeños ratitos de alegría, de paz, de satisfacción.
¡Se puede!

